“Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”, ‭‭2 Corintios‬ ‭12:9.

Soy una persona con muchos miedos e inseguridades. No es popular admitir esto en una sociedad que valora la confianza en sí mismo, el poder interior, y la autodisciplina. Sin embargo, a estas alturas de mi vida, reconocer mis debilidades me ha hecho más libre en lugar de afectarme.

Esto no quiere decir que me ría de ellas, pero, al mirar el pasado, me he dado cuenta de que algunos de los problemas que he tenido han sido por querer esconder o compensar estos miedos.

Creería que mi historia no es única, ¿verdad? ¿Te suena familiar? ¿No será que los que aparentamos ser fuertes, somos los que más luchamos con inseguridades? ¿Nos está bastando la gracia de Dios, o estamos confiando en nuestra propia fuerza? Su gracia debe ser suficiente, pues su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Así como Pablo, debemos entender que nuestra fuerza para derribar miedos e inseguridades no viene de nosotros sino de Dios.

Las buenas noticias para ti y para mí son que, por la gracia de Dios en nosotros, Él no solo ha expuesto nuestras debilidades a través de la luz de su Palabra, sino que las ha utilizado para llevarnos en continuo reconocimiento de nuestra necesidad de Él y de la obra de Jesucristo.

Jesús, al morir en nuestro lugar, fue clavado con nuestros miedos, inseguridades, y vergüenzas, para debilitarlas y darnos la “libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Ro. ‭8:21‬).

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.