El pasado 16 de junio, al menos 50 personas murieron por el ataque perpetrado por un grupo armado.

Según informó Al-Jazeera, al menos 50 civiles murieron cuando un grupo armado atacó un pueblo de la provincia de Seno en la noche del 11 al 12 de junio. El grupo, que probablemente era de combatientes vinculados a Al Qaeda y al grupo Estado Islámico (EI), llevó a cabo «la ejecución sistemática de cualquier persona que encontraran en la aldea».

Yonas Dembele, analista de la Unidad de Investigación de World Watch, comenta: «Después de que once policías fueran atacados y asesinados el 9 de junio, el ejército lanzó una operación y afirmó haber matado a 40 rebeldes. El brutal ataque a la aldea puede considerarse una represalia por esta acción. Burkina Faso se ha convertido en el epicentro del conflicto en el Sahel, con combatientes vinculados a Al Qaeda y al EI que siguen atacando a los civiles y a las fuerzas de seguridad del gobierno».

El hecho de que los grupos militantes estén empeñados en crear un califato islámico sigue poniendo en peligro a todos los que no se adhieren a su ideología islámica radical.

Según un informe de la ONU publicado el 8 de diciembre de 2021, se calcula que 1,7 millones de personas han sido desplazadas debido a la inseguridad. El ejército se esfuerza por contener la violencia y el espacio para la libertad religiosa de los cristianos en el norte del país se está reduciendo, ya que se enfrentan a crecientes restricciones debido a la inseguridad.

El hecho de que estos grupos militantes estén empeñados en crear un califato islámico sigue poniendo en peligro no sólo a los cristianos, sino a todos los que no se adhieren a su ideología islámica radical.

ESPIRAL DE VIOLENCIA EN BURKINA FASO